Fiebre de viernes noche

¡La pasión por La Roja se desata!... ¡España ama a su selección más que nunca pero menos que mañana!... Los chicos heróicos de Del Bosque se clasifican como primeros de grupo para octavos de final. Zapatero y Rajoy se funden en un intenso abrazo y luego brincan jubilosos clamando el mantra deportivo ¡oé, oé, oé!; Los presos etarras visten camisetas de La Roja y agitan banderas rojigualdas con efervescente frenesí; Doña Rita Barberá se quita las bragas y las lanza al terreno de juego, loca de amor por los futbolistas más patriotas, guapos y chiriplitifláuticos del mundo mundial mundialista; "¡Santiago y cierra España!", grita el obispo Munilla presa de la excitación más gozosa y espiritual; "¡Que hemos pasado a octavos, ¿entiendeees?!", se desgañita Belén Esteban. Suenan campanas de iglesias y catedrales, campanas de Belén, campanas de la Campanario, Campanilla, Peter Pan, el Capitán Garfio y los piratas somalís. Estallan cohetes y todo tipo de petardos, juegos artificiales, mascletás... Hay castellers, encierros, fallas, hogueras de San Juan, tambores de Calanda, tomatina de Buñol, carnavales gaditanos... y hasta sacan en procesiones a todos los santos y vírgenes de Sevilla y olé. Se le aparece la Virgen a Pitita Ridruejo y le hace una revelar muy importante, ¿quizá la victoria de España en el Mundial?, ¿el traspaso de Messi al Atlético de Madrid?, ¿la muerte de Maradona por mordedura de arbitro rabioso?...
"¡Hostias!, ¡joder!, ¡coño!, ¡cojones!", chilla enfebrecida Doña Esperanza Aguirre. La Patrulla Aguila pinta la bandera de Spain en el cielo de Sudáfrica. Benedictus XVI se dirige a todos los españoles luciendo una camiseta de La Roja con publicidad anti-preservativos; Manolo el del bombo levita con su bombo como Mary Poppins con su paraguas; Llegan veintisiete pateras con negritos luciendo camisetas rojas e implorando entradas para la final España-Ghana en la que España gana; Sara Carbonero nos enseña una teta pintada con los colores nacionales; Jesulín de Ubrique se apunta a un curso intensivo para aprender a tocar la vuvucela; Miles de chilenos piden la nacionalidad española; El Solitario se fuga de la cárcel para ver el España-Portugal y de paso atracar un par de bancos de la zona...
Pero no todo es felicidad. Un siniestro personaje por todos conocido conspira desde las sombras: El Excelentísimo Aznar nos augura un descalabro en el próximo partido de La Roja. El enano nefasto se frota las manos y se lame el bigote pensando en la gran derrota de España. ¡Je, je, je...!, rie mefistofélicamente el bicho más venenoso de España.